Seguimos. Olvido sigue preguntando que qué le hizo a Belén para que fuera a por ella. La gente abuchea a Belén y ella hace gestos del tipo me la suda. Normal. Se va a llevar el pastizal padre por estar un par de meses en una casa comiendo. Vamos con el tema del representante. Belén […]

20MINUTOS

  • Malik ha asegurado que su decisión persigue tener más tiempo para disfrutar de su vida privada y de su pareja.
  • Dice que su relación sigue siendo buena con sus ya excompañeros
  • One Direction seguirá existiendo como cuarteto y tienen planeado grabar un nuevo disco.

Zayn Malik

En su primera entrevista tras dejar la ‘boy band’ One Direction, el cantante inglés de origen paquistaní Zayn Malik ha revelado que continuará con su carrera en solitario, según recoge la prensa británica.

El adiós de Malik de la banda, que cuenta con millones de seguidores (sobre todo chicas) en todo el planeta, ha revolucionado Internet y las redes sociales. Malik ha asegurado que su decisión persigue tener más tiempo para disfrutar de su vida privada y de su pareja.

Malik ha dejado claro que su relación con Louis Tomlinson, Harry Styles, Liam Payne y Niall Horan sigue siendo buena y que no ha tenido ningún problema personal con ellos.

Mientras, One Direction seguirá existiendo como cuarteto y tienen planeado grabar un nuevo disco.








Vamos a ver quién gana. ¡¡¡BELÉN ESTEBAN!!! Señor, que cruz. Chilla. Belén chilla. Como si no se lo esperara. Hala. Se ha completado lo que los demás sabíamos. Ella chilla y se va a la parte de atrás del plató a buscar a su madre. “¡¡Mamá, que he ganado!!”, dice. En el plató la gente […]

20MINUTOS

  • El cantante español ha unido su voz al artista latino para un nuevo sencillo que se ha convertido en número 1 de las listas de España.
  • El videoclip, de casi cuatro minutos de duración, tiene como protagonistas a ambos artistas y cuenta con la dirección de Jonathan Craven y Darren Craig.

Enrique Iglesias

Enrique Iglesias y Nicky Jam estrenan el videoclip de El Perdón, un tema que se ha hecho con el primer puesto en la listas de singles en España como Spotify, donde lleva dos semanas liderando.

El cantante y compositor latino, nacido en Boston y actualmente establecido en Colombia, que ha contado con la colaboración de Enrique Iglesias para este sencillo, se ha hecho con el apoyo de las redes sociales y ha estrenado su propio canal de YouTube.

El videoclip de El Perdón, de casi cuatro minutos de duración, tiene como protagonistas a ambos artistas y cuenta con la dirección de Jonathan Craven y Darren Craig.

Con El Perdón, Nicky Jam ha conseguido una segunda oportunidad en el panorama musical tras redirigir su carrera al salir de la cárcel.








Belén Esteban ganó un concurso de la cadena en la que trabaja. Que sorpresa, oye, como ir a cagar y que salga Torrebruno.

P. UNAMUNO

  • Se trata de una joven y aclamada violinista española que triunfa en escenarios de todo el mundo.
  • Nunca decidió ser violinista e incluso pensó en ser cantante.
  • Desde hace 10 años, solo toca su Gagliano, un violín de calidad suprema.
  • Visualiza o descarga el PDF del número de abril de el mensual.

Leticia Moreno

Nadie sabe cómo ocurre, pero en algún momento de la vida del intérprete el instrumento se convierte en parte de sí mismo. Más que de una pasión, se trata de que el violinista no puede vivir sin su violín, el pianista sin su piano.

Leticia Moreno, que aún no ha cumplido los 30 años y ya forma parte del Olimpo del violín, tenía 6 cuando supo que le pasaba exactamente eso. Subimos con ella a la azotea del Círculo de Bellas Artes de Madrid, donde podría gritar como James Cagney: “¡Estoy en la cima del mundo!” pero se dedica más bien a insinuar para asombro de los visitantes el adagio de una sonata de Bach. Explica que sale más natural en las fotos tocando de verdad que posando con el arco en el aire.

Mientras posa, recortada contra las nevadas cumbres de la sierra de Madrid, no podemos evitar curiosear en el estuche que encierra su vida. La funda que protege su Gagliano de 1762 es de gamuza rosa en el interior y, además de un par de pañuelos con los que previene las marcas del violín en el cuello y algún trabajo escolar de su hijo de 7 años, contiene fotos de su familia y del propio David, que ya hace sus pinitos con la música. Un cromo del futbolista Roberto Soldado es indicio de que él ha hurgado hace poco por allí.

“Mi hijo lleva jugando con instrumentos prácticamente desde que nació”, comenta Leticia, una de las intérpretes españolas más reconocidas a nivel internacional, que ha firmado un contrato de dos años con el prestigioso sello discográfico Deutsche Gram- mophon.

“Toca el chelo y está familiarizado con otros instrumentos desde pequeño, pero de una manera natural, más o menos como hicieron mis padres conmigo”, explica.

Leticia Moreno

Todo comenzó en Boston, adonde llegaste con pocos meses.
Tenía nueve meses exactamente. Mi padre trabajaba allí, mi madre estudiaba en Harvard y se conocieron en Boston. Empecé con el violín como un juego, como una actividad diaria más; asistía a clases extraescolares de ballet, de pintura, estaba expuesta a todo tipo de actividades artísticas, también montaba a caballo. En Boston había una oferta muy rica para los niños, lo que no era frecuente en España por aquellos años. Mis clases de ballet eran con pianista, algo impensable aquí cuando volví con 4 años. Ahora ha cambiado mucho el panorama. Hay unas actividades fantásticas en los museos, en los teatros, pero en EE UU ya entonces se preocupaban mucho por la infancia, por nutrir a los niños en posibilidades artísticas.

¿Cómo fue desplazando la música al resto de tus intereses artísticos o de otro tipo?
Tengo entendido que tenías excelentes cualidades para el ballet. Se me daba muy bien, la verdad, tenía muchísima flexibilidad y apuntaba maneras, pero el violín me gustó más. La música se convirtió muy pronto en una parte muy importante de mí. Conocí la viola da gamba en una de aquellas actividades para niños; la profesora le dijo a mi madre que tenía muchísima facilidad para la cuerda y eso llevó a mi madre a matricularme en una escuela Suzuki. Allí, claro, entré en contacto con el violín [el pedagogo japonés Shinichi Suzuki era violinista] y con aquel método que permitía comenzar en el mundo de la música de una manera lúdica, amena y, sobre todo, muy natural, muy instintiva. Podría haber sido con cualquier otro instrumento, pero…

… Pero fue con el violín.
Realmente es un instrumento maravilloso. Su dificultad es que no te otorga margen de error, y su otra peculiaridad reside en que transmite de manera inmediata la personalidad del artista a través del sonido que extraes de él. El violín es quizá el instrumento con un registro más sensible a todo lo que uno lleva dentro, y es muy difícil sacar un sonido bello. Esta complejidad es lo que me gusta, porque al mismo tiempo te permite obtener un sonido propio, algo que resulta más arduo con otros instrumentos.

El violín no perdona…
No, es como conducir un coche muy sensible al acelerador. Si llevas un Ferrari puedes ‘jugar’ más, y también corres el riesgo de estamparte. Creo que eso es lo que más me gusta de tocar el violín. Recuerdo mis primeros conciertos con orquesta cuando era una niña, tendría unos 12 años, y la felicidad que sentí al observar que tenía un sonido personal y que ese sonido volaba por encima de la orquesta. Fue muy placentero.

Con 7 años ya debías de estudiar muy en serio.
Ya con 6, si no antes, era consciente de que quería dedicarme a ello y de que tenía que dejar otras actividades para concentrarme en el violín. No se trataba de querer ser violinista, era muy pequeña para pensar algo así, simplemente no podía vivir sin él. Ni siquiera era un amor, el violín había pasado a formar parte de mí, como comer o salir a ver la luz del día. Empecé muy chiquita y siempre me dio mucha felicidad. Todavía no he decidido ser violinista, nunca lo decidí.

¿No fue duro renunciar a tantas cosas, sobre todo cuando la niña comenzaba a dejar de serlo?
Nunca me apenó dejar de hacer cosas, era como cuando eliges no ir a un lugar para ir a otro. Lo que me hacía feliz era disfrutar del escenario, y para ello había que prepararse bien y por tanto tener mucha disciplina. No había para mí mayor satisfacción que sentir esa comunión (que no ocurre en todos los conciertos) con el autor y con el público.

¿Disfrutabas (y disfrutas) también ensayando en casa?
  Para mí practicar es un proceso de creación y, como tal, un acto muy estimulante. Puede ser muy placentero, pero también durísimo, porque estás luchando constantemente por llegar a una meta que es siempre inalcanzable; en cuanto llegas a una, ya te has fijado otra. La clave está en saber valorar lo que has logrado y saber sufrir por lo que todavía se resiste. Sin ese balance no se disfruta ni ensayando ni actuando.

El escenario da alas a algunos intérpretes, como es tu caso. Para otros resulta letal.
Puede serlo. Entre los 15 y los 20 años se produce un proceso de transición muy importante para cualquier ser humano que, en mi caso, se extendió casi hasta el momento en que fui madre [tuvo a su hijo con 22]. Mi modo mayor de expresión era el violín y me imponía una exigencia enorme que casi me podía. También tuve profesores muy exigentes… Además de ser un buen músico, tienes que mostrarlo en el escenario pase lo que pase, aunque estés enfermo y no hayas dormido la noche anterior. Afortunadamente, la adrenalina lo viste todo. Pero es cierto que esta es una profesión dura en la que no basta tener la sabiduría, sino que debes demostrarla en la media hora precisa.

Como cuando de niña arrasabas en todos los concursos a los que te presentabas.
Sí, de eso hace mucho tiempo ya [se azora un poco]. Hay que sacar ese extra en la ocasión adecuada: eso distingue a este oficio de otros. De todos modos, me siento muy afortunada de poder dedicar mi vida a la música.

Háblame de esos ilustres profesores que guiaron tus pasos.
Sin lugar a dudas el más exigente era [Mstislav] Rostropóvich, aunque también lo eran [Maxim] Vengérov y [Zakhar] Bron. Era un reto tocar regularmente para Rostropóvich y preparar el enorme repertorio que me pedía antes de cada lección. Me hacía estudiar siete conciertos y luego él escogía cuál debía interpretar o me pedía partes de varios; él se sentaba después al piano y tocábamos juntos, o repetíamos un pasaje durante tres horas… Creo que los dos lo pasábamos muy bien en aquellos encuentros [se veían en Madrid, en la casa del maestro en Londres o en otras ciudades del mundo] y él demostró siempre una gran generosidad con su tiempo. Tenía multitud de compromisos, estaba ocupadísimo, pero nunca lo sentí cuando estaba con él.

¿Era duro Rostropóvich o la presión te la ponías tú misma?
Me la ponía yo para poder tocar ante tal maestro. Cada comentario denotaba una gran experiencia, y tenía que estar preparada para poder disfrutar de aquel encuentro. Si no, era mejor no aparecer [carcajadas]. Alguna vez se me pasó por la cabeza [más risas].

¿Eres tan exigente con los demás como contigo misma?
Sí, sobre todo con las personas a las que quiero. Cuando uno da, necesita –no es que pida– a cambio. Por suerte, tengo una familia que me ha dado muchísimo, una familia muy dedicada, especialmente mi madre, que cuida de mi hijo cuando estoy fuera y a veces viaja conmigo y con él para asistir a algún concierto. Hay grandes músicos que no han tenido la suerte de contar con una familia que los apoye, pero puedo asegurar que es un plus para un artista.

Tu álbum de debut con Deutsche Gram-mophon fue Spanish Landscapes (Paisajes españoles). ¿Qué te motivó a grabar ese disco?
Quería recuperar parte de nuestro patrimonio musical que yo misma desconocía, como la Sonata para violín y para piano de Granados y El poema de una sanluqueña de Turina. Me parecía un crimen que estas piezas no tengan la consideración de la Sonata de Debussy o la de Cesar Franck, que no formen parte del repertorio esencial de cualquier violinista. Si no interpretamos música española, nunca tendremos identidad propia. No se trata solo de promover nuestra cultura, sino de saber quiénes somos y de dónde venimos. Para mí fue importante grabar este álbum, porque, como intérprete española, tengo dentro de mí un sonido instintivamente apropiado para nuestra música, ¡y no tenía dónde volcarlo!

¿También fue tuya la iniciativa de dedicar tu segundo y más reciente álbum a Shostakovich?
Mis proyectos con Deutsche Grammophon son siempre personales. En este caso les dije que existía la posibilidad de grabar en directo la actuación de clausura de la temporada de la Filarmónica de San Petersburgo en la sala donde se estrenó el Concierto para violín n.º 1 y con la orquesta que lo interpretó por primera vez. El director sería Yuri Temirkánov, una leyenda viva y una eminencia en este repertorio, con quien he realizado muchas giras. El hecho de grabarlo en directo le daba una carga emocional suplementaria al disco, y por fortuna la grabación salió muy bien. Los dos acabamos emocionados, y la Filarmónica es una orquesta por la que me he sentido adoptada, como si fuera de su tierra.

Leticia Moreno

Por formación lo eres un poco.
Claro, yo empecé con maestros rusos y puedo decir que, en términos musicales, el ruso es mi lengua materna, aunque la española la llevara dentro. Desde mis inicios me he sentido muy identificada con la música rusa, aunque posteriormente me ha interesado desde el repertorio barroco, que me encanta, hasta el contemporáneo, del que me siento muy próxima también porque es el de nuestra época.

El problema en este caso es el divorcio con el público.
Yo no lo veo de esa manera. Piensa que también en la época de Mozart existieron compositores que no han llegado hasta nosotros. Yo he interpretado obras actuales maravillosas como el Concierto para violín y orquesta de Esa-Pekka Salonen, que se estrenó con mucho éxito y es una obra espectacular: profunda, divertida, con partes de batería… Pronto haremos una gira juntos por China. También hay autores, como José Luis Greco, que han compuesto obras para mí, y he interpretado música de Gubaidulina…

O de Olivier Rappoport, cuya Sonata estrenaste recientemente en España.
Sí, fue en una pequeña gira que hice con el pianista Bertrand Chamayou. La verdad es que estoy muy comprometida con la creación contemporánea, aunque me gusta todo tipo de música.

¿También la ‘moderna’?
Mientras sea buena, toda es bienvenida, porque es fuente de estímulos y de placer. Todo me alimenta y no debe haber fronteras.

Háblame de tu Gagliano y de tu relación con él.
Llevo tocándolo casi 10 años, pero antes de eso, cuando tenía 12 o 13, mis padres me lo alquilaban porque necesitaba un violín ‘importante’ para actuar en los escenarios internacionales. He tocado también Stradivarius y Guarnerius cedidos por diversas instituciones. Cuando terminaron los contratos tuve que buscar un instrumento de calidad suprema, me acordé del Gagliano y lo compré. Ahora es mío y no hay alquiler que venza [aquí comprueba de un vistazo que el estuche sigue a sus pies].

Lo dices casi como cuando Gollum habla del anillo…
Era crucial para mí tener una voz propia. Estar cambiando continuamente de violín es muy incómodo: la madera se amolda a ti y llegas con el instrumento a una comunión completa. No sucede lo mismo con un piano, que además se deteriora con el tiempo; el violín, por el contrario, va creciendo contigo. Yo quería tener una relación con ‘un’ instrumento y el Gagliano se ha convertido en una continuación de mi alma, de mi cuerpo, de mí en definitiva.

¿No tocas ningún otro violín, ni siquiera para ensayar?
Solo este. No considero ensayar con otro instrumento, y en caso necesario ensayaría con la cabeza y con la partitura, o cantando. Con otro violín sería estudiar en vano, porque estoy hecha a las medidas de este.

¿Cuántas horas tiene que practicar un violinista, como mínimo, para estar en la forma necesaria?
Normalmente tengo conciertos todas las semanas. En estas circunstancias hay que dedicarle al menos cuatro horas, aunque a veces con los viajes no es posible y simplemente no hay dónde tocar. Se trata de una disciplina: igual que uno desayuna, practica.

Hay en la actualidad un puñado de estrellas del violín que, precisamente, son en su mayoría mujeres: Mutter, Hahn, Jansen… ¿Te sientes identificada con alguna de ellas?
Admiro a muchas de mis colegas, pero no podría elegir a una. También me fijo en violinistas del pasado que pueden ofrecernos muchas enseñanzas de su trabajo con compositores. De todos modos, admiro a artistas de todos los campos porque tengo muchas fuentes de inspiración y no solo una, eso sería demasiado –cómo diría– asfixiante. No puedo limitarme al mundo del violín, porque estoy demasiado inmerso en él. Es importante para mí mirar más allá del violín, que no deja de ser un mero instrumento para comunicar emociones.

Se lee por de internet que has cantado alguna ópera.
Quise ser cantante, pero tenía ya tantos compromisos con el violín que fue imposible. Aparentemente tengo buenas dotes y la voz, bien ‘colocada’. Me interesó aquello cuando tenía 13 años, y ahora me parece un poquito tarde para empezar [risas]. No podría dedicarle el tiempo que requiere, del mismo modo que me ha interesado la dirección de orquesta y no he podido prestarle la atención que necesita.

¿Qué te ves haciendo dentro de 10 años?
Lo mismo que ahora: tocar y tocar, y también involucrarme más en la sociedad para llevar la música a todas partes. Lo más importante para mí es disfrutar de la música y seguir aprendiendo, tanto de los grandes artistas como de los diferentes públicos que están esperando que les presentes la música de otra manera. Hoy en día la vida es muy diversa, según los lugares, y los programas de los conciertos deben adecuarse a esa variedad y al tipo de público. Creo que debe haber eventos musicales para toda clase de público.

Como si tal cosa, Leticia Moreno se echa al hombro el Gagliano y sale al encuentro de su madre, siempre al quite, que la recoge en la calle de Alcalá. Si no fuera porque no puede demorarse por la calle con un instrumento de semejante valor, podría pasar por una chica ‘normal’.

Días después de la entrevista, Leticia debutaba en el Kennedy Center de Washington junto a su maestro y mentor Christoph Eschenbach y la National Symphony Orchestra con un programa que le hacía ilusión presentar ante tan destacado auditorio. En uno de los conciertos iba a interpretar la Sinfonía española de Lalo, que ya grabó en su día para el sello Verso, y en otro tocaría con Eschenbach El poema de una sanluqueña y las piezas de Granados incluidas en su Spanish Landscapes.

“Es un honor que una personalidad de esta categoría se interese por la música española, que a su edad [75 años] desee ampliar repertorio y que me escriba para preguntar por los tempos de las obras que vamos a interpretar”, comentaba Leticia. Con su tesón y ese sonido tan suyo, tenía poco mérito aventurar un éxito que la consagre, aun más, como uno de los grandes del violín de nuestro tiempo.

Desde Washington enlaza con una gira por Italia, donde ‘harᒠMozart, y otras por Alemania, Polonia y otros países europeos, Latinoamérica y China, con Salonen.

La siguiente ocasión de escucharla en Madrid será en junio, cuando actuará en el Auditorio Nacional de Música con la Orquesta Nacional de España (ONE) y en el Teatro Real.








EUROPA PRESS

  • Espera firmar con el sello Nashville Big Machine Label Group “antes del verano”.
  • El álbum saldría a finales de 2015 o primeros de 2016.
  • Tyler ha pasado los últimos meses en Nashville, conocida como la cuna del country, colaborando con diferentes compositores.

Aerosmith

El cantante de Aerosmith, Steven Tyler, está trabajando en un disco de country para el sello de Nashville Big Machine Label Group, que espera publicarlo a finales de 2015 o principios de 2016.

Tyler, de 66 años, no ha firmado todavía el contrato con la compañía, aunque se espera que lo haga “antes del verano”, según adelanta Billboard.

De hecho, Tyler ha pasado los últimos meses en Nashville, conocida como la cuna del country, colaborando con diferentes compositores, incluyendo Brett James y Jaren Johnston, autores de éxitos de artistas como Carrie Underwood, Keith Urban y Tim McGraw.

“Voy a ir a Nashville a ver qué consigo”, avanzó Tyler hace unos meses. “Crecí con The Everly Brothers. Incluso Cryin’ -canción de Aerosmith- tiene un poco de eso. Hay una parte de mi que ama mucho el country”, añadió entonces.








EFE

  • Lollapalooza Chile vivió este sábado la primera jornada de su quinta edición con actuaciones de Jack White, Skrillex, The Kooks, o Foster the People, entre otros.
  • The Smashing Pumpkins ha vuelto a los escenarios para presentar su último trabajo, ‘Monuments to an Elegy’, tras el éxito de ‘Oceania’.
  • Los mexicanos Molotov han inaugurado el Lollapalooza, uno de los mejores festivales de indie rock de Latinoamérica.

The Smashing Pumpkins

Lollapalooza Chile vivió este sábado su primera jornada con un desfile de grupos y artistas locales y extranjeros que evidenciaron que el festival, que este año ha llegado a su quinta edición, es una celebración juvenil, global y multimedia, cada vez más lejos de Woodstock y más cerca de YouTube.

Y la prueba la han dado la noche de este sábado dos actuaciones antitéticas. Por un lado Jack White, el exvocalista del dúo The White Stripes, y por otro, Skrillex, el gran emperador del dubstep de los últimos tiempos.

El duelo entre uno de los músicos más reconocidos de la década pasada, fiel heredeo del legado blues rock, que figuraba como cabeza de cartel del festival, y el dj y productor californiano, se saldó en favor de la estrafalaria megaestrella de los circuitos festivaleros.

Skrillex, cuyo verdadero nombre es Sonny Moore, encendió la primera noche del Lollapalooza Chile con su palpitante pirotecnia musical de procedencia extraterrestre pilotando el espectáculo desde lo alto de una colosal cabina, cual aeronave extraterrestre, que emergía por encima de la marea de peregrinos de la electrónica.

Vuelve The Smashing Pumpkins

Poco antes, The Smashing Pumpkins, uno de los grandes emblemas del rock alternativo de los noventa, se había presentado en uno de los seis escenarios con una nueva formación con la que Billy Corgan ha conseguido imprimirle a la banda de Chicago mayor versatilidad.

Tras un año de descanso, el grupo nacido en Illinois en 1988, ha vuelto a los escenarios para presentar su último trabajo, Monuments to an Elegy, estrenado en diciembre de 2014, tras el rotundo éxito de Oceania (2012).

Para la gira del nuevo trabajo, Corgan ha enrolado como músicos de apoyo al exbaterista de Rage Against the Machine, Brad Wilk, y al bajista de The Killers, Mark Stoermer, un fichaje que la noche demostró ser todo un acierto.

Cinco años después de su primera actuación en Chile, The Smashing Pumpkins abrió fuego en el escenario del Lollapalooza con One and All (We Are) para a continuación preparar un cóctel musical a base de clásicos como Bullet Whit Butterfly Wings, 1979, Disarm, y temas recientes Being Beige y One and All (We Are).

En el variopinto paisaje del festival chileno no faltaron ritmos étnicos y folclor autóctono a cargo de las bandas locales Congreso y Matanza y las solistas Camila Moreno y Ana Tijoux, representantes de una corriente musical que aúna el pop y el hip hop con la electrónica y la tradición musical.

La fusión entre lo tradicional y lo contemporáneo, la música latinoamericana interpretada con sintetizadores funciona a la perfección con un público que no tiene empacho en escuchar a Víctor Jara o Violeta Parra sobre una base de beats electrónicos.

The Kooks, conquista de nuevo

Pero Lollapalooza es, sobre todo, el escaparate en el que se muestran las piezas más valiosas del universo indie rock del momento, como The Kooks y Foster the People.

Nueve años después de concebir Naive, uno de los himnos del olimpo musical británico de los últimos tiempos, la formación de Brighton liderada por el vocalista y guitarra Luke Pritchard, demostró en Chile que aún son capaces de hacer vibrar al público con sus hits de influencia sesentera y sus nuevos temas de rejuvenecido espíritu multicultural.

Con este concierto, el tercero en Chile, la banda, que durante los últimos años no había sido recibida con mucho entusiasmo por la crítica, demostró al público del Lollapalooza que sobre el escenario siguen gozando de una ciclópea energía musical.

La condensada programación del festival, que tantas veces juega malas pasadas a los decididos a no perderse ni un concierto, fue condescendiente con los amantes del indie rock que pudieron encadenar el concierto de The Kooks con el espectáculo del polifacético trío Foster the People, que regresó al Lollapalooza por segundo año consecutivo con la intención de repetir el éxito de la edición anterior.

Y aunque nunca antes habían estado en este festival, los mexicanos Molotov inauguraron el Lollapalooza Chile con una exitosa descarga de hip hop gamberro y combativo que encendió el tórrido ambiente de uno de los mejores festivales de indie rock de Latinoamérica.

Hoy el público más joven, ése que ocupa las primeras filas frente al escenario y no para de saltar aunque la temperatura supere los 30 grados a la sombra, le tributó la más cálida de las acogidas a una banda que en sus comienzos fue comparada Beastie Boys y Rage Against the Machine por su fuerte crítica social.








Resumen para descojonarse de la gala de Gran Hermano VIP.

En el plató la madre de Fede se pone como una energúmena porque le mentan al niño, que dice que “siempre ha sido leal a Coman”. Jordi conecta con la casa y les dice que éstas son las últimas nominaciones de GH Vip.


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